Por qué Simón Bolivar, nativo de
Venezuela al llegar y recorrer las tierras de la novísima República de Bolivia,
determinó que la Sede de este nuevo país debería ser Cochabamba y no La Paz, al
considerar que la misma era la síntesis de la Bolivianidad, con un clima
perfecto, buena y gran producción agrícola y principalmente ser el centro de la
inmensa geografía Boliviana.
Bolivar indudablemente provenía
de un país diferente a los que configuraron el otrora Virreynato de Lima o
Virreynato de Buenos Aires, y no sentía o percibía, la dependencia dejada en la
mente de los que vivían en estas tierras; él provenía del Virreynato de Nueva
Granada, cada uno de estos virreinatos, se dividían el territorio de la
Hispanoamérica hablante, con ciertas fronteras inestables y cambiantes en función
a diferentes intereses y poderíos de cada una de ellas.
Así por ejemplo Guayaquil
territorio de la actual República de Ecuador, perteneció en unas oportunidades
al Virreynato de Nueva Granada y en otras tantas a la de Lima, Potosí
perteneció en algunos momentos al Virreynato de Buenos Aires y en otros a la de
Lima, salvo estas fronteras inestables existentes en cada uno de dichos
virreinatos, existían otros altamente estables y dependendientes, tales como
Quito y La Paz ambos dependientes del Virreynato de Lima.
Estas cercanías y aproximaciones
sin duda dieron el contexto también mental de sus ciudadanos, mientras los
libertadores provenientes de Argentina, lograban dominar el sur boliviano,
definiendo también el carácter de estos en una estrechez de vínculos y
relaciones, tanto así que no existe ciudadano potosino, que no tenga algún
familiar residiendo en Argentina, así también la paceñidad se forjaba en la
estrechez de vínculos y relaciones con Lima, tanto así que uno de sus más
preclaros hijos, como lo fue el Gran Mariscal de Santa Cruz, fue presidente
tanto del Perú como de Bolivia, y con el mismo añorando lo que fue el
territorio, como el Virreynato de Lima, a través de la mantención y creación de
la Confederación Perú-Boliviana; o viceversa lo generado por el peruano Gral.
Gamarra, constante interventor de territorios bolivianos quién a su vez añoraba
las riquezas surtidas por el gran Potosí, hasta encontrar su muerte en tierras
bolivianas (Ingavi), la misma que por fin dio el carácter de Nación a Bolivia.
Esto parece configurar el pensar
y sentir de la bolivianidad, mirar más para afuera, que reconocer lo que
tenemos dentro, generándose así el auto menosprecio, o quizá el auto desprecio,
es como si estuviésemos cansados o quizá empachados de la abundante riqueza
existente en ella, y esta nos sobrecogiese y tuviésemos siempre ganas de salir
de dicha abundancia a encontrar la claridad afuera, que alguien de afuera venga
a mostrarnos el horizonte, cuando dichos horizontes los tenemos claros pero en
múltiples vías y no creyésemos de la inmensa capacidad que tenemos tanto mental
y espiritual, que emana de esta riqueza diversa territorialidad que tenemos.
Somos extranjeros en nuestro propio seno, y solo nos reconocemos cuando el de
afuera nos reconoce, y cuando el de afuera pretende copiar lo nuestro, nos
desparramos en un chauvinismo, pretendiendo que nada se nos robe, cuando
sabemos que la originalidad y creatividad esta en nosotros y la copia sin
originalidad tan solo queda en burda copia nada más.
Cuanto más al centro de la
territorialidad boliviana nos encontremos, mas abundancia y telurismo
encontraremos emanando de dicha tierra, y por lo tanto más riqueza mental y
espiritual, ahora caigo en cuenta del porque de la conflictividad indilgada a
los cochabambinos y del porque este se encuentra en diferentes territorios
fuera de Bolivia, exitoso y con amplias capacidades, ahora caigo más en cuenta
del telurismo generado por los territorios del norte potosino, que hace de su
Tinku el ritmo que domina y de sus cholita marina que todos lo bailan y del que
nadie queda indiferente.
¿Algún día dejaremos esta
mentalidad colonialista y lograremos ser efectivamente nosotros?
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