Hoy desperté con una sensación de ausencia, que se fue
convirtiendo cada vez más en ausencia
absoluta, dispuesto estuve de discar el número de su celular para hacer
la consabida llamada de todos los 8 de mayo, cada año ésta era una rutina, y
hoy dicha rutina paró en seco, porque no tengo a quien llamar, para escuchar
esa voz, que antes la escuchaba con un sonido, grave y con alta autoridad, la
misma que se fue apagando con el transcurrir del tiempo hasta ser casi un
susurro pero con alta bondad, tu fuerza se oprimía pero tu amor se acrecentaba,
hasta que dejaste de existir; como un lirio fue tu vida.
No conozco de tu niñez, pero sospecho e intuyo como lo fue,
escuche referencias de tu juventud y como todo joven fuiste influenciado por
los románticos acordes de tu época… los boleros y tangos, del cual fuiste un
diestro, dicen…bailarín, y como todo lo que en la vida desparrama fogosidad,
imprime su sello, y te quedaste por siempre enamorado de tus boleros, los que
francamente a mi no me gustaban, y por más que ahora trato de recordar los
acordes de aquel…”Te juro por los dos..Aunque me cueste la vida…”, que lo
entonabas una y otra vez, no logro hasta ahora saber quién lo interpretaba ni
que se llamaba la canción, así somos de soberbios los hijos, pero en tu
ausencia, todo ahora me parece maravilloso y que no daría para volver a
escucharte y cantar junto a ti.
Hoy se recuerda tu natalicio, no has sido un insigne hombre,
como otros que pasaron a la historia por actos heroicos, por haber llegado a
magistraturas de un país, o por algo que trasunta el interés público, y por el
cual son recordados u homenajeados… no, no lo fuiste y quizá no te interesaba
serlo; tan solo el vivir el día, la cotidianeidad y en esa cotidianeidad, pusiste tu propio
sello, desde tu eterno trabajo en la COMIBOL y muchos más antes, en la usina
eléctrica, aprendiendo, asimilando las enseñanzas de los técnicos Ingleses y Alemanes, traídos por el
visionario Hoschild, quienes te impartieron sobre la electricidad; tú que ni
siquiera terminaste la primaria, tuviste la mejor universidad y resultaste
siendo un científico en toda la cabalidad de lo que significa ser científico,
porque no solo aprendiste, sino reparaste, adecuaste, transformaste y hasta diseñaste motores, dispuestos a que
funcionen según requerimiento, como aquel entre muchos, del Hogar Arrueta,
donde los niños huérfanos, mejoraron su producción de pan.
Nosotros como familia, no éramos ricos, pero tú nos
enriqueciste la vida, en esa rutina de vida potosina, los días de pulpería, los
bolsas de quintaleras de arroz o azúcar a los que llamábamos saquillos, llenos
de grandes panes, nuestras fichas de carne de kilo por día para los 30 días del
mes, parecíamos chiquipapanoeles, con saquillos de productos colgados en
nuestros hombros caminando por las calles, siendo observados con envidia por
aquellos que no tenían relación con la empresa minera boliviana, y nuestros
juguetes navideños!!!, pues en esos tiempos teníamos en versión juguete autos
último modelo con control automático. Todo esto gracias a tu perseverancia y al
seguro laboral que en ese tiempo existía, a diferencia de los actuales.
Papá, quizá en algún momento tuviste tristeza de que tus
hijos no todos se hayan encontrado junto a ti toda tu vida, contigo crecimos y
creció la familia, hoy diseminados por el territorio nacional, cada uno con sus
propios problemas, con su batallar diario, pero con seguridad en este día estamos en
espíritu unidos como siempre quisiste, todos hacemos una comunidad de 58, tu esposa,
hijas, hijos, nietos, bisinietos incluidos las esposas o esposos que se
arriesgaron a hacer familia junto nuestro, recordándote y añorándote!!!
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